EL GRAN DEBATE SOBRE 5G

Actualizado: 7 jun

EL GRAN DEBATE EN NCVNTV SOBRE LA 5G: ¿Las redes G5 son las culpables de los efectos adversos en la salud de millones y no el Covid-19?

¿Qué tiene que ver el 5G con estos rumores?

¿Por qué más de 220 de los mejores Científicos del mundo han firmado una llamada de atención a la OMS y a las Naciones Unidas para proteger la salud pública de la radiación inalámbrica y no se ha hecho nada?

¿Por qué la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) ignora miles de estudios revisados ​​por Científicos, incluido el estudio de hace 16 años de 30 millones de dólares recientemente publicado por el programa de toxicología de los EE.UU. que muestra una amplia gama de daños en el ADN estadísticamente significativos, tumores cerebrales y cardíacos, infertilidad y muchos otros afectos?

Los teléfonos móviles usan ondas de radio. Ellos envían y reciben campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM RF). El 5G utiliza una “tecnología de conformación de haces”, que permite que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia vayan directamente donde se necesita.

La Comisión Internacional sobre Protección Frente a Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP, por su sigla en inglés) publicó en 2020 normas para limitar la exposición a campos electromagnéticos, después de siete años de investigación. Ellas incluyen información sobre las redes 5G.



Los efectos del G5 en el cuerpo humano



La comisión dice que el principal efecto que los campos electromagnéticos de radiofrecuencia tienen en el cuerpo humano es una mayor temperatura del tejido expuesto. El cuerpo puede manejar pequeños aumentos de la temperatura corporal, como durante el ejercicio, pero la exposición a radiofrecuencia y la mayor temperatura pueden ser peligrosas sobre cierto umbral.



Según la ICNIRP, “otra característica general de los CEM RF es que mientras mayor sea la frecuencia, menor es la profundidad de penetración de los EMFs en el cuerpo.

Como las tecnologías 5G puede utilizar mayores frecuencias de CEM (>24 GHz) además de las usadas actualmente (<4 GHz), el poder de esas mayores frecuencias será absorbido principalmente a un nivel más superficial que el de las tecnologías de telecomunicaciones previas (…) Por ende, la exposición al 5G no causará ningún daño siempre y cuando se adhiera a las normas de la ICNIRP (2020) “.


Eric van Rongen, presidente de ICNIRP, dijo en un video que no hay evidencia de que los campos electromagnéticos causen efectos en la salud como el cáncer, la electrohipersensibilidad, la infertilidad o alguna otra cosa. Los únicos dos efectos reconocidos en la salud son la estimulación nerviosa sobre los 10 MHz y el calor desde los 100 kHz.


Thomas Cowan, un charlatán holístico a prueba por el comité médico de California


En su página web, Cowan define su filosofía sobre la salud como algo a conseguir "a través de la nutrición, medicinas naturales, movimiento y pensamiento correcto". También que ha estudiado "la antroposofía, las prácticas de personas tradicionales, el trabajo de Weston Price, la homeopatía, la herbología y muchas otras disciplinas".


Como cuenta CBC, Cowan está actualmente a prueba por el comité médico de California y tiene su actividad limitada desde que recibió una queja en 2017 por, entre otras cosas, administrar un medicamento no aprobado a una paciente de cáncer de mama, a la que nunca vio en persona, sin informarle de que no lo estaba.


MARTIN L PALL Doctor emérito de Bioquímica

SU PUNTO DE VISTA


En recientes declaraciones del Doctor Emérito de Bioquímica de la Universidad de Washington, D. Martin L. Pall, ha aseverado con rotundidad que las emisiones de 5G están estimulando la actual pandemia de coronavirus (COVID-19).


Por lo tanto, una medida urgente de salud consistiría en desconectar las antenas Transmisores 5G y más particularmente los relés de transmisión celular ubicados cerca de nuestros hogares, las escuelas, lugares de trabajo, lugares de culto y hospitales, ha declarado en su informe publicado en abril-2020.


La causa predominante de muerte relacionada con la epidemia de COVID-19 es la neumonía y cada una de los cinco efectos mencionados anteriormente juega, precisamente y con certeza, un papel en el desarrollo de neumonía. Por lo tanto, cada uno de estos efectos aumentará sustancialmente el porcentaje de muertes atribuidas a esta epidemia. Es bastante plausible que la radiación 5G aumenta significativamente el terreno de la epidemia pero también la tasa de mortalidad de las personas infectadas. Sería deseable relacionar todas estas convergencias con los resultados de Más investigación sobre los peligros y efectos de la exposición a 5G, ha declarado.


Confusión y más ciencia


Con el creciente número de teorías de conspiración que circulan con respecto a la tecnología 5G, es importante atenerse a los hechos, la ciencia y los médicos y científicos que instaron a las agencias reguladoras de Salud federales a actuar pruebas de seguridad apropiadas antes de implementar este tipo de tecnología y proporcionar evidencia de por qué esto debería hacerse. A pesar de esto, el despliegue de la tecnología 5G ya ha comenzado y esto no lo podemos permitir sin un profundo análisis de esta nueva tecnología, indicó la Senadora Kaplan.


Es bastante inquietante ver que varias publicaciones cuestionan el despliegue de la tecnología 5G cuando la idea de que esta tecnología puede representar un riesgo de amenaza para la Salud y al parecer es continuamente ridiculizada por los medios de comunicación.


Es bastante confuso, ¿por qué? Porque hay una gran cantidad de "ciencia de buena voluntad" que causa preocupación. Por ejemplo, un estudio publicado en agosto de 2019 en "Frontiers of Public Health" establece:


"En algunos países, incluido Estados Unidos, la evidencia científica de los peligros potenciales de las ondas electromagnéticas ha sido ampliamente rechazada. Los resultados con respecto a la carcinogenicidad, la esterilidad y el daño celular que ocurren a niveles de exposición diaria, dentro de los límites actuales, indican que los estándares de exposición existentes no protegen suficientemente la salud pública. La evidencia de carcinogenicidad sola, como la del estudio, debería ser suficiente para reconocer que los límites de exposición actuales son inadecuados".



La Senadora Anna Kaplan confirma que la nueva tecnología 5G se está implementando en varias ciudades densamente pobladas, aunque los potenciales impactos crónicos sobre la salud o el medio ambiente no se han evaluado y no se están monitorizando. La radiación de mayor frecuencia (longitud de onda más corta) asociada con 5G no penetra en el cuerpo tan profundamente como las frecuencias de las tecnologías más antiguas, aunque sus efectos pueden ser sistémicos.


El alcance y la magnitud de los posibles impactos de las tecnologías 5G no se han estudiado lo suficiente, aunque se han informado resultados biológicos significativos con la exposición a longitudes de onda milimétricas. Estos incluyen el estrés oxidativo y la alteración de la expresión génica, los efectos sobre la piel y los efectos sistémicos como la función inmune. Los estudios in vivo que muestran resonancia con los conductos de sudor humanos, la aceleración de la replicación bacteriana y viral a otros parámetros que indican la posibilidad de efectos biológicos nuevos o más comúnmente reconocidos a partir de este rango de frecuencia y enfatizar la necesidad de realizar una investigación antes de exponer a la población en general de forma continua.


Incluso el documento de información del Parlamento Europeo titulado " Efectos de las comunicaciones inalámbricas 5G en la salud humana", dice:


“Otra consideración es la necesidad de reunir a investigadores de diferentes disciplinas, particularmente medicina y física e ingeniería, para llevar a cabo una investigación más profunda sobre los efectos de la tecnología 5G. Las disposiciones actuales de la UE sobre exposición a señales inalámbricas, la recomendación del Consejo sobre limitar la exposición pública a Campos Electromagnéticos (0 Hz a 300 GHz), tienen ahora 20 años y, por lo tanto, no retienen agua por lo que no se debe ignorar las características técnicas específicas de 5G”.


Está bastante claro que hay efectos biológicos, pero algunos estudios señalan que es imposible sacar conclusiones. Por ejemplo, un estudio publicado en " The International Journal of Environmental Health " titulado " Comunicación inalámbrica 5G y efectos sobre la salud: una revisión pragmática basada en estudios disponibles sobre las frecuencias de 6-100 GHz " enfatizó este punto;


“La mayoría de los estudios de exposición muestran respuestas biológicas. Sin embargo, esta observación no permite extraer conclusiones detalladas sobre los efectos biológicos y para la salud en el rango de frecuencia de 6-100 GHz. Los estudios son muy diferentes y el número total de estudios es sorprendentemente pequeño. Las reacciones ocurren tanto in vivo como in vitro y afectan a todos los parámetros biológicos estudiados".

¿Los campos electromagnéticos afectan a la salud?


Cowan dice también que cuando se expone a un ser vivo a un nuevo campo electromagnético "se le envenena, unos cuantos mueren y los demás entran en un estado de inactividad: viven algo más de tiempo, pero enfermos".


La relación de los campos electromagnéticos y la salud da pie a muchas teorías pseudocientíficas, ya sea por el supuesto efecto de los móviles y el wifi sobre la salud (del que no hay ninguna evidencia) o por las supuestas propiedades curativas de los imanes (de la que tampoco hay evidencias).


A día de hoy las evidencias disponibles, que son abundantes (unos 25.000 estudios científicos en los últimos 30 años según la Organización Mundial de la Salud) indican que la exposición cotidiana a los campos electromagnéticos de baja intensidad no parece tener efectos sobre la salud. Aunque la OMS recoge que hay algunas lagunas en este tema, en ningún caso se puede relacionar el aumento de la “electrificación de la Tierra” con las pandemias como la del COVID-19.


Cowan menciona unos supuestos experimentos realizados por el Departamento de Salud de Boston para comprobar la capacidad infecciosa de la gripe que causó la pandemia de 1918 y como en esos experimentos se comprobó que la mucosa de una persona afectada no causaba la infección en otra cuando se la implantaba. No hemos podido encontrar ninguna referencia a esos supuestos estudios (por no hablar de su dudoso aspecto ético en caso de haberse realizado). Según el desmentido de CBC, la única mención existente en la red está en la web del propio Cowan.


LOS VIRUS NO SON DESECHOS DE CÉLULAS INTOXICADAS____________________



“La idea de que los virus son un desecho de células intoxicadas no tiene sustento científico”, explican.


“Dentro de la comunidad científica existe un amplio debate relativo a si los virus son entidades biológicas vivas. Está discusión radica fundamentalmente en qué carecen de metabolismo del carbono y no pueden replicarse de manera autónoma”, explica a “Maldita Ciencia” Christian Constán, biólogo e investigador de la Universidad de Granada. Los virus solo pueden replicarse invadiendo una célula, introduciendo en ella su material genético y utilizando su maquinaria para reproducirse.


“Cuando una célula está ‘intoxicada’ o ‘envenenada’ (palabras textuales de Cowan), no excreta virus. ¡No! Seré conciso y tajante, tiene dos caminos, activar una serie de cascadas metabólicas para detoxificarse, o morir, pero nunca ‘excretar’ virus”, concluye Constán.



Cowan continúa con su argumentación insinuando que esa supuesta intoxicación de las células proviene de un aumento “cuántico” en la electrificación de la Tierra. Según sus palabras, cada pandemia ocurrida corresponde con un “salto cuántico” de este tipo.


El término “cuántico” es utilizado a menudo por defensores de teorías pseudocientíficas para dar a sus afirmaciones un barniz científico y de credibilidad. Es lo que ocurre en este caso. Cuántico es un adjetivo que en física se utiliza para referirse a las leyes que rigen la materia a escalas muy pequeñas, de átomos y sus componentes, y por tanto no tiene ningún significado real en la forma que Cowan lo emplea en su charla.



Tampoco las pandemias han coincidido con un “salto” en la electrificación de la Tierra. Cowan pone el ejemplo de la pandemia de gripe de 1918 y la relaciona con la introducción de las ondas de radio en todo el mundo el año anterior, en 1917. Sin embargo, como explican en este desmentido del mismo vídeo publicado por el medio canadiense CBC, las primeras emisoras de radio comercial no empezaron a emitir hasta 1920.



Además, la de 1918 no fue la primera pandemia que ha vivido la humanidad. Si bien a otra escala y a otras velocidades debido a una movilidad entre países mucho menor que la actual, existen registros de pandemias y epidemias desde hace siglos, como por ejemplo varias pandemias de cólera en el siglo XIX, la viruela y otras enfermedades en América tras la llegada de los europeos y varias oleadas de peste en el Imperio Romano y la Edad Media, entre otras.


El 5G está en todo el mundo y comenzó en Wuhan


Cowan termina su argumentación asegurando que la actual pandemia de COVID-19 está relacionada con la implementación de las redes 5G en todo el mundo, pero sus argumentos de nuevo son falsos. Para empezar porque no es cierto que las redes 5G estén implementadas en todo el mundo.


Asegura además que una de las primeras ciudades donde se puso en marcha el 5G fue en Wuhan, origen del COVID-19, pero eso no es cierto. No hay evidencias de que fuese así. En octubre de 2019 tres empresas estatales de telecomunicaciones chinas anunciaron la instalación de tecnología 5G en varias ciudades, y en la noticia publicada por Reuters en aquel momento se decía que otras grandes ciudades como Pekín o Shangai ya estaban cubiertas.

Y ESTAS DOS GRANDES CIUDADES NO TUV